lunes, 6 de octubre de 2008

Hombres que caminan por las razones del corazón del Mundo.

Hombres que caminan por las razones del corazón del mundo.
El encuentro con lo preciado nace en los lugares más insospechados de los momentos, detalles de la vida que si bien pueden sentirse en ese minuto como especiales, nunca se sabe cuanto de verdad vale ese minuto; lugares recorridos una y reiteradas veces por nuestros pasos, caminados y disfrutados durante una vida entera, para otros durante largos años. ¿Dónde queda la vida de esto cuando el tiempo transcurre y al parecer sólo la memoria los puede volver a traer para reconfortar el espíritu, la mente, para no sentir el frío de las brisas que harán caer cada flor y semilla de este hermoso jacarandá? La satisfacción del recuerdo de pronto se vuelve insatisfactoria y pese a dar gracias por volver a sentir el aliento de las flores y semillas de aquel jacarandá, sólo la preparación que tenga para caminar sobre esta tierra puede trasformar la brisa de un invierno en mañanas tibias de primavera dentro del corazón, para aceptar la validación que la vida entregue a tan preciado ser. Es la noción de algunos Hombres en esta tierra, ésta que da seguridad para caminar y que a veces logra adoptar alas para mover el polvo por los aires, hacer doler los ojos y abrazarte al mismo tiempo como un consuelo ante las razones del corazón del Mundo. Pueden partir a pasos agigantados por sobre la tierra y refrescarse con el aire fresco de un sendero menos seco, cuanto se puede hacer, tantas alternativas son posibles como creaciones, siempre habrán más, siempre los Hombres correran por las razones del corazón del Mundo, siempre habrán mil motivos para sonreir, y otro para reflexionar si sonreir o sentir que algo traspasa el pecho. Los Hombres siempre tienen una razón, de pronto no las hay, ni todas las creaciones posibles pueden dar un motivo. Entonces, ¿Cómo sobrellevar luego de tanta dulzura de recuerdos el ruido ensordecedor de las ramas del jacarandá, que se mueven con la calma de su esperanza y a ratos con la tristeza de no encontrar más creaciones para dejar caer sus flores y semillas a un suelo que pareciera no devolver la próxima estación la fuerza para embellecer el cielo de colores lilas? Sólo te puedo pedir a tí hermano jacarandá que respires el amora a sal del mar que tienes cerca, sólo te puedo pedir a tí hermano jacarandá que abrigues con tus grandes brazos a los demás árboles que te acompañan, hermano jacarandá siembra con tus flores y semillas la tierra para que se conserve tu espíritu. Siente el cantar de las gaviotas que deambulan pro tu cercanía, los cantos de los pajaritos que te acompañan, siente las nubes que te cantan al oído con su suave movimiento. Sólo te puedo decir a tí, hermano jacarandá, gracias, gracias por abrigar con tus bellos brazos los momentos que me has dado bajo tus ramas, gracias por cada despertar con cielos celestes, verdes y lilas. Gracias por darme aire para respirar y por tener el espíritu de la eternidad. A los Hombres que caminan pro las razones del corazón del mundo, hay un mundo que respira por nosotros, gracias a los Hombres que me enseñan a caminar con respeto por tí mundo. Que el mundo siga teniendo hermosos jacarandás como éste que vive ya en Mí.
A mi querido Jacarandá, que con sus pequeñas flores lilas puede hacer que vea el cielo, las nubes y el mundo de otro color.

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